¿Por qué más de un 70% de las solicitudes de crédito a las pymes son desatendidas?
11 de junio de 2013 | 16:01 CET Diego Lorenzana
Venga usted con un proyecto, sea cual sea, y nosotros se lo
financiaremos; esa solía ser una de las frases más habituales que se
podían escuchar en cualquier entidad bancaria en el año 2006 y 2007. Tan
solo había que acudir con un plan de negocio a nuestro entidad bancaria
de confianza y ésta nos financiaba nuestro proyecto empresarial. Eran
épocas de vacas gordas que, por el momento, están bastante lejos de
reproducirse.
Y es que, cinco años después de que explotara la burbuja inmobiliaria
y, por tanto, de que se comenzara a gestar una de las mayores crisis de
la historia reciente de España, las entidades bancarias siguen sin otorgar crédito a las pymes. Los bancos privados atienden, tan solo, el 20% de las solicitudes de crédito que les hacen las empresas, mientras que las entidades nacionalizadas atienden únicamente el 30%. Unas cifras que nos alejan de lo que debería ser razonable para garantizar su estabilidad financiera.
La demanda interna, paralizada; los tipos impositivos, cada vez más
elevados; las deducciones en el Impuesto de Sociedades, reducidas… A
nadie le cabe ya duda de que los balances empresariales están muy
resentidos y, ante este panorama, las entidades financieras han elevado mucho sus exigencias para conceder préstamos, hasta tal punto de reducir el crédito al sector privado de manera drástica.
Pero, ¿es posible que el 70% de las pequeñas empresas sean
insolventes? Si esto fuera así, ya habrían tenido que cerrar sus
negocios. Hay más causas que explican la falta de crédito; en concreto,
el fenómeno que se conoce como Crowding out o efecto desplazamiento,
que consiste en que los recursos financieros se trasladan al sector
público en lugar de utilizarse para financiar proyectos realmente
productivos.
Como podemos ver en la gráfica que se adjunta a este artículo, desde 2008, año en que comenzó la crisis, el crédito se ha desplazado desde el sector privado hacia el sector público
con el objetivo de financiar el excesivo déficit existente. Es decir,
el sector público ha acaparado recursos de los ahorradores para
financiar su gasto, traducido por lo general en gasto corriente
(prestaciones por desempleo, intereses de la deuda…) y, por tanto,
improductivo.
Además, el estado parte con una serie de ventajas con respecto a las
pequeñas empresas. Por un lado, su deuda proporciona mayor rentabilidad y
un menor riesgo; los bonos del Tesoro sirven como colateral para
posteriores peticiones de liquidez al Banco Central Europeo y, además,
no tienen que dotar reservas. Es decir, el negocio es redondo, sobre
todo teniendo en cuenta que reciben liquidez del BCE al 0,5% y lo invierten en deuda del Tesoro con rentabilidades en torno al 4-5%.
De ahí que desde Europa se esté insistiendo tanto en rebajar el déficit.
Si los gastos siguen aumentando, el Estado va a seguir financiándose en
los mercados, eliminando de esta manera del círculo del crédito a las
pymes y obligándoles, por tanto, a realizar verdaderos esfuerzos para
mantener su negocio en pie. Por tanto, es necesario, no ya solo
solucionar el problema financiero, sino también reducir el déficit
público si de verdad queremos que nuestras pymes vuelvan a tener acceso
al crédito.
En Pymes y Autónomos | El precio del crédito en España, muy por encima de la media de la Unión Europea
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